lunes, 30 de marzo de 2009

Mi dirección

Por si un día tú quieres visitarme,
me ubicas en el cerro de tu olvido.
Cerca de su cumbre, mejor dicho.
¿Y qué más te diré para orientarte...?

A poco trecho del abismo de la nada.
Allí, donde se abrocha el firmamento
que invoca estremecido tu regreso
e incendia en sus albores, tu mirada.

¡Ah! Y una señal más que importante:
Tu corazón...tu corazón petrificado,
cincelado entusiasta, allí, en mi patio,
cual otrora dichoso al presagiarme.

A más, hermético desde tu ausencia,
advertirás el relicario de la luna
con foto de los dos, que no abrí nunca,
por miedo que tu faz no me sonriera.

Y es tan inútil negarme tu influencia,
como inútil trucar mi sentimiento.
Daré a mi orgullo, fraternal entierro,
por no verme besando una quimera.

Por tanto, te espero con tu llave:
de mi alegría, mis besos y mi sexo.
Nunca di puerta a los amores nuevos.
Así que cuando quieras... tú ya sabes.

sábado, 28 de marzo de 2009

Nochecita oriental

Volví aquí, donde la medianoche,
ensaya como abrir, desperdigados,
sus postigones de recibir el alba,
con repentino rechinar de gallos
el giro inmemorial de sus bisagras.

Aquí, donde enjoyada mi visión
en un tiro que comba el firmamento,
se pierde enajenándome sentidos;
recobrados al pitar el tren nochero
y al lamento de los perros afligidos.

Aquí, donde la iglesia se hipnotiza,
y emancipa parroquianos el boliche;
indiscreto mostrador confesionario,
con una Cruz del Sur, casi fetiche,
y un lucero en cada copa, sublevado.

Aquí, donde confronto aquel solar,
que náufrago, se aferra de su palma.
Su aljibe introvertido como un viejo,
el nunca más del portalito de tu casa,
y un aura triste de amorío deshecho.

El asunto es que por fin estoy aquí,
donde la luna gentil es piedra blanca
de una rayuela trazada con pretiles
con su cielo quimérico de chapa;
candombeado si llueve, con repique...

...o por gatos en trifulca por su gata.